CLASE 41 Mc, 8, 34-9,1; Jesús llamó a la gente y a los discípulos porque quería dar una enseñanza muy importante dirigida a todos.


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1 CURSO SOBRE EL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS CLASE 41 Mc, 8, 34-9,1; Condiciones para seguir a Jesús A.M.S.E. Este pasaje aparece también en los otros Evangelios sinópticos (Mt y Lc). Jesús explica en qué consiste ser Su discípulo, lo que debe estar dispuesto a asumir quien quiera seguirlo. No basta con ir tras Él, admirando Su poder y Sus milagros. Ha llegado el momento de dejar de ser admiradores para convertirnos en verdaderos seguidores... R E V I S I Ó N D E S G L O S A D A D E Mc 8, 34-9,1; 8, 34 LLAMANDO A LA GENTE A LA VEZ QUE A SUS DISCÍPULOS, Jesús llamó a la gente y a los discípulos porque quería dar una enseñanza muy importante dirigida a todos. REFLEXIONA Es significativo que cuando Jesús quiso explicar lo que se requería para ser seguidor Suyo, no sólo habló con Sus discípulos en privado, sino que invitó también a la gente a escucharlo. Eso nos incluye a ti y a mí. El seguimiento de Jesús no está reservado a unos cuantos predestinados, Jesús invita a todos. Por eso la Iglesia es católica, es decir, universal, para todo el mundo y en todo el mundo. LES DIJO: SI ALGUNO QUIERE VENIR EN POS DE MÍ, De entrada Jesús dejó claro que seguirlo no es una imposición ni una obligación, sino un acto libre, voluntario. El seguimiento de Jesús no es algo que simplemente se hereda. No vale ser católico simplemente porque se nació en un hogar católico. Hay que optar voluntariamente, tomar la decisión de seguirlo. Es una elección libre y personal. Es conmovedor que pudiendo Jesús decir: tienen que seguirme o si no les pasara tal y cual cosa, plantea lo de Su seguimiento como algo casi opcional; respeta la decisión de cada uno, abre la posibilidad de que incluso haya quien no quiera seguirlo. REFLEXIÓN: Qué puede hacer a alguien querer ir en pos de Jesús? Y a ti? Quieres tú seguirlo?, qué te motiva a hacerlo? La respuesta que des es muy relevante, porque de ella depende si lograrás perseverar en Su seguimiento, a pesar de tus caídas, y desde luego con ayuda de Su gracia, o si desistirás a la primera dificultad... Ay, el llamado de Jesús es siempre tan respetuoso, que podemos dejarlo pasar! Él no echa abajo la puerta, no irrumpe en nuestra vida, no nos obliga a nada, se queda afuera, toca, espera que oigamos Su voz, le abramos y lo invitemos a pasar (Ap 3, 20). Y el ser humano se hace el loco, el sordo, pospone el encuentro, lo deja para después, hasta que un día tal vez sea demasiado tarde...

2 2 NIÉGUESE A SÍ MISMO, Jesús planteó que quien quiera seguirlo, debe aprender a decir no a los propios intereses, conveniencias, deseos, caprichos, apegos... Negarse a uno mismo implica romper con el pasado, con la antigua manera de pensar. Implica revisar todo. Aceptar que quizá hasta hoy uno ha creído justo algo que era injusto; creía suficiente algo que no lo era tanto; había desarrollado mecanismos de control, chantaje, opresión, explotación de otros. Negarse a sí mismo implica dejar de ponerse en primer lugar y renunciar a toda pretensión, reconocer el propio pecado, la propia indigencia, y ponerse enteramente en manos de Dios. Negarse a sí mismo implica aprender a decirnos no a nosotros mismos, a dominar nuestras pasiones desordenadas, nuestros apegos y ataduras, nuestra tendencia a imponer nuestros caprichos, a cultivar el dominio propio, algo, por cierto, que conviene aprender desde la infancia. TOME SU CRUZ Esta frase de Jesús debió estremecer y desconcertar a Sus oyentes, pues la crucifixión era la muerte más cruel y espantosa de ese tiempo, reservada a los peores criminales. Tomar la cruz significa estar dispuestos a aceptar todas consecuencias de optar por Jesús, inclusive las más difíciles y dolorosas. Tomar la cruz tiene, entre otras, dos implicaciones en la propia vida: Por una parte, implica estar dispuestos a asumir los sufrimientos de la vida, uniéndolos a los de Jesús en la cruz, hallándoles sentido redentor, ofreciéndoselos y aceptándolos con amor. No se trata de sufrir por sufrir, sino de aceptar con amor el inevitable sufrimiento. En lugar de permitir que el sufrimiento nos amargue, nos enoje, nos desespere, y nos vuelva insoportables para nosotros mismos y para quienes nos rodean, asumirlo y unirlo al de Cristo. Por otra parte, también implica aceptar lo que nos venga por ser discípulos de Cristo: burlas, incomprensiones, persecuciones, acosos, incluso tortura y muerte. Aceptarlo con paz y con amor a Dios, aceptarlo como medio para la propia santificación y la de otros. Y asumir la dificultad de vivir conforme a los valores del Evangelio, la dificultad de perdonar, de poner la otra mejilla, de decir la verdad, de ir a contracorriente de lo que propone el mundo... Dice san Francisco de Sales: Tomar la cruz para seguir a Jesús no significa otra cosa que recibir y aceptar todas las dificultades, contradicciones, aflicciones y mortificaciones que nos vengan en la vida. Debemos aceptarlas con completa sumisión y resignación. No hemos de elegir nuestras propias cruces, sino aceptar y llegar las que se nos presentan. De ese modo imitamos al Salvador, Quien no eligió Su propia cruz, sino humildemente tomó sobre Sí la que fue preparada para Él. Decía también San Francisco de Sales: El Dios Eterno, en Su sabiduría, ha previsto desde la eternidad la cruz que ahora te presenta como un regalo desde lo más íntimo de Su corazón. Esta cruz que ahora te envía, la ha apreciado, con Sus ojos, que todo lo saben; comprendido, con Su mente divina; probado con Su sabia justicia; entibiado en Sus brazos amorosos; sopesado con Sus propias manos para ver que no esté ni una pulgada demasiado larga ni una onza demasiado pesada para ti. La ha bendecido con Su

3 3 Santo nombre, ungido con Su gracia, perfumado con Su consolación; ha echado una última mirada hacia ti y tu valor, y entonces te la ha enviado desde el Cielo, con un saludo especial de Dios para ti, una dádiva del amor todo misericordioso de Dios. (Sermones 2, Oeuvres 9, p. 18). La cruz se lleva entre dos. Jesús nunca pretendió que la cargáramos solos. Por eso El la cargó primero. Cuando te decides a cargar tu cruz, descubres que Él va cargándola también, en el otro extremo. Antes de ser mía, mi cruz es la cruz de Cristo. Todas las cruces son de Cristo. Bajo cada cruz va Él. A nosotros nos propone simplemente llevarla con Él. Cada circunstancia dolorosa no es algo que me sucede, sino algo que nos sucede, o sea que a Él le ha sucedido primero. Y ahora me ofrece la ocasión de ser partícipe y protagonista de eso mismo, junto co Él. No hay dolor, soledad, angustia, pérdida, que Él no haya experimentado antes que tú. Cuántas veces, ante ciertos golpes, hemos orado instintivamente: Señor, ayúdame a llevar con paciencia esta cruz. Y quizá no has pensado nunca que la mejor oración podía ser ésta: Señor, no permites que me falte la fuerza (y el amor), para ayudarte a llevar esta cruz que me ha tocado. Es que no se trata de que Él tenga que intervenir cuando se trata de tu cruz. Él está ya. Él ya está bajo su peso, llevándola. Sólo falto yo!... (Pronzato II, p.29) La clave está en cómo se vive el sufrimiento, si desde el amor o el tormento. Cómo es tu cruz? Es una cruz soportada o abrazada? (ídem). A una persona que le toque llevar una cruz pesada, le recomiendo sobre todo, pudor. No la cacarees, no la agigantes. En el mundo hay quien sufre como tú, más que tú y mejor que tú. No coloques tu cruz sobre el pedestal de las exageraciones. Esto sucede cuando se vive en un mundo pequeño, encerrado en sí mismo...es necesario comprobar el sentido real de sacrificio de nuestra existencia, especialmente con relación al sufrimiento de tantos hermanos. Intenta vivir en comunión con la cruz de todos los hombres (de los torturados, pisoteados, víctimas de la injusticia, del egoísmo, de la explotación). Así no correrás el peligro de exagerar la importancia de tu sufrimiento. Te harás más modesto, más discreto, al mirar tu cruz... La cruz exige una triple presencia: la de Cristo, la mía y la del sufrimiento de todos los hombres. (ídem). Y SÍGAME. Hay que ir tras de Jesús, poner los pies sobre Sus huellas. En el siglo pasado los niños jugaban lo que hace la mano, hace la tras, un juego que consistía en caminar en fila, imitando todo lo que hiciera quien ocupara el primer lugar de la fila. Si saltaba, todos saltaban, si daba vuelta, todos daban vuelta, etc. Algo así tiene que ser nuestro seguimiento de Cristo. Ir detrás de Él, imitando Sus actitudes de amor, de perdón, de paciencia, de atender a quien lo necesita.

4 4 8, 34 PORQUE QUIEN QUIERA SALVAR SU VIDA, LA PERDERÁ; PERO QUIEN PIERDA SU VIDA POR MÍ Y POR EL EVANGELIO, LA SALVARÁ. quien quiera salvar su vida, la perderá Recordemos que Marcos se dirige a cristianos que están siendo perseguidos a causa de su fe, y que se ven tentados a salvar su vida apostatando, renunciando a su fe, negando a Cristo. Hoy en día, esto también lo entendemos en el sentido de que no hay que vivir aferrados a una vida encerrada, confortable, ajena a las preocupaciones de los demás, a buen resguardo de los necesitados... quien pierda su vida por Mí y por el Evangelio, la salvará. Es una promesa para fortalecer a quienes, durante ese tiempo de persecución contra los cristianos, habrían de dar su vida como testigos de Cristo. También hoy en día lo entendemos como un llamado a dar y a darnos a los demás, a desgastar la propia vida en el amor, el servicio, la fraternidad, la justicia, en suma, por los valores del Reino de Dios. Puedes jugarte la existencia apostando por la posesión, dentro de la lógica de tener cada vez más: o te la puedes jugar apostando por la solidaridad, según la lógica del discípulo. La primera elección, a pesar de su fascinación inicial, contiene la negación de la vida, porque en su esencia más profunda, el hombre está hecho de amor, no de soledad. La segunda, a pesar de su fracaso aparente, contiene la plenitud de la vida. (Schnackenburg II, p. 26). 8, 36 PUES DE QUÉ LE SIRVE AL HOMBRE GANAR EL MUNDO ENTERO SI ARRUINA SU VIDA? El éxito en esta vida no garantiza la entrada al cielo, y más bien puede ponerla en riesgo... En el programa El regreso a Casa, en el que Marcus Grodi entrevista a ex-protestantes que se convirtieron al catolicismo, el otro día fue un hombre que contó que alcanzó una gran fama como estrella de rock, y que luego del concierto, tenían fiesta, con mucha gente que lo felicitaba, muy buena comida, mucho alcohol, y todo lo que podría considerarse un gran éxito. Y él se salía de allí, se iba a las escaleras del edificio, y se sentaba a llorar, porque a pesar de que aparentemente lo tenía todo, no era feliz, sentía un inmenso vacío en su interior. Es que le faltaba Dios. Le tomó tiempo, pero un día se dio cuenta de lo que dice este versículo, que estaba ganando el mundo, pero arruinando su vida. El mundo ofrece fama efímera, exalta valores contrarios al Evangelio, ofrece una adulación que puede ser difícil de resistir, pero hay que resistir, porque el precio de entregarse a lo que propone el mundo, es alejarse de Dios y perder la propia salvación. 8, 37 PUES, QUÉ PUEDE DAR EL HOMBRE A CAMBIO DE SU VIDA? Jesús hace notar que la vida es un don que Dios nos ha dado y es infinitamente valioso; nadie puede dar algo para obtenerla. Ver Sal 49, 8-10;

5 5 8, 38 PORQUE QUIEN SE AVERGÜENCE DE MÍ Y DE MIS PALABRAS EN ESTA GENERACIÓN ADÚLTERA Y PECADORA, TAMBIÉN EL HIJO DEL HOMBRE SE AVERGONZARÁ DE ÉL Jesús advertía contra la tentación de ser creyentes vergonzantes, que lo adoramos en privado, pero lo negamos en público, ante familiares o colegas, etc. Lo que Jesús dijo, implica que esperaba que Sus discípulos dieran público testimonio de Él. Hoy en día hay abundancia de católicos vergonzantes, que tal vez van a Misa el domingo, pero nunca hablan de su fe y no viven conforme a lo que enseña la Iglesia. Esto se da mucho en México en especial entre políticos. Dicen: soy católico, pero no voy a gobernar como católico.. Qué significa eso?, que no piensa cumplir los mandamientos de no matar, no robar, no mentir?, a cuáles de sus supuestas convicciones religiosas va a renunciar para gobernar? Quien se avergüence de ser seguidor de Jesús tal vez gane la aprobación del mundo, pero perderá la de Jesús, que es la que importa. CUANDO VENGA EN LA GLORIA DE SU PADRE CON LOS SANTOS ÁNGELES. Jesús hace referencia a Su Segunda Venida, al final de los tiempos. Lo que Jesús plantea implica que no podemos conformarnos con ser seguidores Suyos que se maravillan con lo que dice y los milagros que hace, sino que hemos de seguirlo de verdad, comprometiéndonos a ir por donde Él va, y cargar la cruz, como Él la carga. 9, 1 LES DECÍA TAMBIÉN: YO OS ASEGURO QUE ENTRE LOS AQUÍ PRESENTES HAY ALGUNOS QUE NO GUSTARÁN LA MUERTE HASTA QUE VEAN CON PODER EL REINO DE DIOS. yo os aseguro En el original: Amen, amen. Cuando Jesús empleaba esta expresión para dar un fuerte énfasis a Sus palabras, dar una enseñanza de vital importancia. no gustarán la muerte, hasta que vean con poder el Reino de Dios Algunos estudiosos bíblicos piensan que se refiere a Su Resurrección, a que algunos de los ahí presentes, lo vieron resucitado. Otros consideran que es también un anuncio de los milagros que harán, en nombre de Jesús, Sus discípulos, cuando se dispersaron para predicar el Evangelio, después de Pentecostés. Relee el texto bíblico revisado aquí, haciendo Lectio Divina (leerlo despacito, meditarlo, orarlo, es decir, dialogar con Dios al respecto, contemplarlo, dejar que quede resonando en tu interior), y responder con algún propósito concreto.

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